Por el sendero de la imaginación
4 comentarios
He de confesarlo, he leído todos los libros que publicó Carlos Castaneda y algunos de los que escribieron sus más fieles “seguidoras”, entiéndase las brujas que lo acompañaron en vida. Como millones de personas, seguí todos aquellos relatos de conocimiento que concordaban en muchos aspectos con la doctrina Zen.
Castaneda supo rodearse de esa aureola de misterio en la que se arropan muchos “místicos” y con ello contribuyó a que su persona se erigiese en un mito. Muy pronto, sus lectores sentimos ganas de saber de él, de su verdadera identidad, de su curriculum vitae como antropólogo… Pero Castaneda seguió fiel a sus principios de hacerse inaccesible, de borrar su historia personal interpretando a otro personaje en el gran teatro de la vida. Todo el mundo buscamos una foto, una imagen que identificara al enigmático gurú.
Finalmente, miles de sus más tenaces admiradores y seguidores pudieron, en sus últimos años de vida, conocerlo en diferentes seminarios dedicados a expandir su última “rebelación”: la Tensegridad. Reconozco que los “Pases Mágicos” se me hicieron infumables, al igual que sus aventuras oníricas en las que se interelaciona con seres inorgánicos. Para mí que a Carlitos se le estaba yendo la cabeza y había vendido su alma al diablo. Hasta ese momento no me importaba si su famoso personaje Don Juan era fruto de su imaginación o no, ya que no me importó la forma sino el espíritu de lo que nos quería comunicar el autor.
Las Enseñanzas de Don Juan nunca fueron mi libro predilecto, ni siquiera fue el primero de los que leí (más bien fue de los últimos). Mi enganche a la obra Castanediana se produjo con Viaje a Ixtlán, cuya indudable poesía narrativa me trasladó en un viaje de conciencia que nunca olvidaré. Con la llegada de los “Pases Mágicos” mi interés por la obra de Castaneda se volvió más materialista y no pude evitar que el felino demonio de la curiosidad me invadiese y quisiera conocer todo acerca del autor. Desde luego que leí a los detractores de Carlitos, a quienes intentaron desmitificarlo y descubrir su doble juego. También a sus más fieles defensores y a quienes analizaron en profundidad su obra desde una óptica filosófico-esotérica.
Hoy en día, Carlos Castaneda y su obra conforman una parte del proceso que me ha llevado al estado de conciencia del que disfruto hoy en día. No he llegado al Nirvana, ni he alcanzado la Sabiduría Suprema, ni siquiera he alcanzado a vislumbrar el puente que nos une a la otra realidad, la del Nagual, pero si he podido sentir que lo que nos espera más allá es esencialmente diferente a lo que nos expresa Carlitos, el cual nos habla una y otra vez de que el Águila nos devorará y no dejará rastro de nuestro yo-espíritu. Esta vivencia interior, tan fuerte como conclusiva hizo que definitivamente la literatura de Castaneda perdiera interés para mí. De pronto descubrí cuan lúgubre y oscura era la cosmogonía que desplegaba este autor en cada una de sus entregas literarias. “¡Oh, soy un mentiroso! ¡Oh, cómo me gusta contar trolas!” dijo en cierta ocasión con sarcasmo, pero ciertamente nos estaba diciendo la verdad.
Castaneda se convirtió en uno de los heraldos de la New Age cuando, en 1968, el famoso año de la Revolución de las Flores, publicara Las Enseñanzas de Don Juan. Entonces millones de personas compararon el libro. Durante décadas Castaneda vendió muy bien su ficción sin duda porque a la mayoría de sus lectores les importaba más el contenido filosófico y espiritual de su obra que el continente. ¿Qué importaba si Don Juan era fruto de la imaginación de un “antropólogo” de enigmático origen?. Pero desde que Carlos Castaneda, en los últimos años de su vida, se embarcó en la aventura de crear, junto con sus “brujas”, Cleargreen su inaccesibilidad se terminó y se convirtió en un personaje público, al menos para los miles de personas que se apuntaron a los seminarios que organizó. En 1999 Carlos Castaneda abandonaba definitivamente el mundo del tonal para unirse al Infinito, y con su ida su personaje Don Juan seguirá perviviendo en la memoria de millones de personas. ¡Hasta pronto Carlitos!
Dos interesantes lecturas (entre otras muchas) para los que quieren saber más acerca de Carlos Castaneda y su obra:
Domingo, Marzo 23rd, 2008 a las 15:53 y ha sido archivado en la categoría Antropología, filosofía, libros . Puedes seguir cualquiera de las respuestas a esta entrada adhiriéndote a este feed RSS 2.0. Puedes envíar una respuesta , o hacer trackback desde tu propio sitio.
Castaneda no llegó a ser un antropólogo oficialmente. Ya, ya sé que eso es lo de menos, pero es así. De hecho su primer libro debería haber sido su tesis. Reconozco que no está nada mal publicar un proyecto de tesis y vender miles y miles de ejemplares. En cualquier caso, y sin ser un detractor intransigente, debo reconocer que no llego a creer casi nada de lo que afirma y que era su éxito más factible en el momento sociocultural en que lo obtuvo de lo que lo sería hoy. Buen tema, por descontado.
Hola Alman,
no se si sabrás que hay un nuevo autor sobre este tipo de temas (reconozco también el enganche que me produjo la obra de Castaneda y aunque no descarto todo, ya no ejerce ese influjo mágico sobre mi) este autor se llama Domingo Delgado Solórzano, he leído (que no entendido) su primera publicación “El nagual de 5 puntas”, está a punto de publicar otra “los Nahualtecas” (cito de memoria).
Bueno es solo un apunte anecdótico… me interesa tu investigación y como no tengo ni pajolera idea del tema central, Los Bere, aproveché este post que trata sobre un tema del que al menos he leído algo, para saludarte.
triskkel
¿Nuevo? una cosa es que lo nuevo no lo entendamos al principio y otra que todo lo que no entendemos sea realmente nuevo, mucho menos coherente.
Sobre todo cuando se trata de aprovechar, como Solórzano, el tirón de la saga de Castaneda para seguir explotandola y “añadiendo puntas al nagual” sin pies ni cabeza.
Alonindark, si vuelves a leer mi comentario, podrás notar que cuando digo nuevo, me refiero al autor, no al tema… a lo mejor no lo entendiste?
Por otro lado, muy interesante el debate en el blog de Jorge sobre el sol interno. Te había perdido la pista alman, Un saludo.